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Un vistazo a algunas fuentes de contaminación interior

En la actualidad, pasamos cerca de un 90% de nuestro tiempo en interiores. Por eso, es necesario que observemos de cerca algunas de las fuentes de contaminación interior que pueden afectar nuestra salud y ver qué podemos hacer al respecto.

Conociendo al enemigo

No exageramos cuando decimos que pasamos casi 90% de nuestro tiempo en espacios interiores. Si lo distribuimos entre las horas que pasamos en nuestros hogares y oficinas, en restaurantes y estaciones de metro o autobuses (entre muchos otros lugares), no sería difícil decir que desarrollamos la mayor parte de nuestras vidas dentro de espacios privados y públicos. Pero no nos engañemos pensando que de esta manera estaremos a salvo de los efectos de la contaminación del aire. Este es un problema mucho más grande de lo que parece, uno que afecta tanto a los cielos sobre nuestras ciudades como al aire que respiramos en nuestras casas y sitios de trabajo. La contaminación del aire es tan real en exteriores como en interiores.

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Algunas fuentes de contaminación del aire interior

No sería mala idea comenzar esta lista señalando primero a unas de las mayores responsables de las alergias y mala salud entre mucha gente: las alfombras. Estos tejidos hermosos que decoran hogares, e incluso oficinas, son como imanes que atraen todo tipo de contaminantes. Sus fibras pueden capturar partículas de humo, esporas de moho y otras muchas toxinas que producen los materiales sintéticos de los edificios.

Las alfombras son como las esponjas: atrapan y guardan toda clase de basura y contaminación que cae sobre ellas. Podríamos pensar que esto es algo bueno, pero se trata de todo lo contrario. Solo se necesita caminar sobre ellas para liberar muchas, si no la mayoría, de las finas partículas atrapadas entre sus fibras

No hay nada de divertido en una alfombra sucia. Sí, puede ser muy elegante, pero si no se mantiene limpia, se convertirá en una fuente de problemas respiratorios y malestares de la garganta. Su mera presencia puede llegar a causar eczema y sarpullidos, así como otras irritaciones de la piel. Incluso, puede llegar a comprometer al sistema inmunológico. Y mejor no pensar en todos los ácaros y gérmenes que hacen de ellas el ecosistema perfecto en cual prosperar.

Las cortinas también pueden llegar a ser tan contaminantes como las alfombras, por lo que tal vez sería mejor reflexionar un poco sobre esto la próxima vez que queramos re-decorar nuestro hogar u oficina.

El radón (Rn) es otra fuente contaminante. Por lo general no se piensa mucho en este gas cuando hablamos sobre la contaminación del aire interior, pero se trata de un auténtico peligro. Es inodoro y puede entrar en cualquier casa o edificio con mucha facilidad. Los suelos lo producen de forma natural, y puede ser absorbido entre las grietas que se forman en los cimientos de cualquier construcción. Todos los elementos con un número atómico superior a 83 son inestables, por lo que el radón (86) no es la excepción. Mientras decae, emite radiación que se adhiere a las partículas de polvo que cuelgan sobre el aire interior.

Puede provocar cáncer de pulmón cuando se acumula en concentraciones peligrosas. La fatiga, el dolor de pecho y la pérdida de peso, así como la tos con sangre, son algunos de las señales que indican envenenamiento por radón. Si usted se encuentra en una situación como esta, lo mejor será que deje de leer este artículo y consulte a su médico.

Otra fuente muy obvia detrás de la contaminación de interiores es el humo del tabaco. Muy obvia, sí, pero vale la pena mencionarla. Aunque en la actualidad está prohibido fumar en espacios cerrados, como bares, restaurantes y oficinas, se pueden dar circunstancias en las que este no es el caso. El humo del cigarrillo contiene miles de sustancias químicas de lo más desagradables, por no mencionar los, al menos, 70 tipos de carcinógenos que lo componen. Es uno de los grandes culpables de las infecciones respiratorias y el asma, de los ataques cardiacos y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

Están además las fuentes de contaminación del aire que no son tan obvias, como los electrodomésticos. Todos los hogares y oficinas tienen varios de ellos, como las hornos y los sistemas de aire acondicionado, calentadores de gas o aceite, etc. La mayoría de estas máquinas ha sido probadas de la manera más rigurosa para garantizar su buena operación y seguridad. Sin embargo, como con todo lo demás, el tiempo se encarga de estropearlas.

Un electrodoméstico defectuoso puede ser una causa preocupante en la producción de monóxido de carbono (CO) y dióxido de azufre (SO2). Las concentraciones peligrosas del primer químico pueden ocasionar problemas en la visión y coordinación, además de dolores de cabeza y del pecho en quienes de antemano padezcan de una enfermedad cardíaca. Las altas concentraciones del segundo químico causan irritación en los ojos, infecciones del tracto y el deterioro de las funciones pulmonares. Pensemos en todo esto la próxima vez que nuestra cafetera haga un ruido extraño.

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¿Qué podemos hacer?

Ya sea en casa o en la oficina, todos nosotros tendremos que lidiar con al menos uno de estos problemas. Por fortuna, existen sistemas pasivos y activos con cuales reducir, e incluso eliminar, la contaminación del aire interior que respiramos.

Las plantas son un buen método pasivo con cual lograrlo. La NASA ha compilado una lista de las mejores plantas con cuales limpiar el aire contaminado de nuestros espacios interiores. Entre ellas están los lirios de la paz, los higos llorones y las hiedras inglesas. No solo nos pueden ayudar a mantener a raya la contaminación del aire, también darán un aspecto bonito y moderno a cualquier hogar y oficina. Sin embargo, su rango de acción no es demasiado amplio.

Los filtros de aire de alta eficiencia (HEPA, por sus siglas en inglés), en cambio, son un potente método activo de purificación que garantiza la limpieza y frescura del aire que respiramos en nuestros interiores. Según como los han definido en la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, los filtros HEPA pueden eliminar al menos el 99,97% de todas las bacterias, moho, polen y partículas contaminantes en el aire. Esto resulta en una atmósfera higiénica en los hogares y espacios de trabajo.

Nuestros purificadores de aire

En AIR8 somos líderes de la industria con la fabricación de nuestros purificadores de aire. Utilizamos tecnología HEPA-13 de grado-médico, la cual incluye hasta seis etapas de filtrado y pre-filtrado, como la luz UV-GI, la filtración de carbono y el catalizador en frío. De la misma manera como mencionamos un poco más arriba, nuestros filtros eliminan hasta el 99,97% de todas las partículas, patógenos y virus, incluyendo la Covid-19.

Cada uno de nuestros filtros de aire ha sido sometido a diversas pruebas del tipo TÜV, lo que garantiza su máxima calidad. Por eso, todos ellos llevan el sello CE, pues cumplen con los estándares europeos para la salud, seguridad y protección del medio ambiente. Al elegirnos, usted está eligiendo el mejor producto en el mercado.

 

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