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Dióxido de Nitrógeno: Conoce a tus contaminantes de aire

Aunque la tecnología verde ya no es un sueño de la ciencia ficción, aún tenemos que lidiar con las emisiones de nuestros actuales modelos industriales. El dióxido de nitrógeno es el principal de ellos.

El complejo mundo de los óxidos de nitrógeno

Nuestras prácticas actuales en la industria y el transporte pueden ser muy útiles para lo que fueron destinadas en un principio, pero tienen un gran inconveniente: la rápida producción de contaminación del aire. Todo tipo de sustancias químicas son liberadas por estos procesos, se esparcen por la atmósfera y contaminan no solo el aire que respiramos afuera, sino también en el interior de nuestras casas y oficinas.

De entre estos contaminantes, el Dióxido de Nitrógeno (NO2) destaca entre ellos. Pertenece a la familia de los óxidos de nitrógeno (NOx), nombre un tanto genérico con el que se conoce a un grupo de gases reactivos que contienen ambos elementos en diversas cantidades, como el Ácido Nítrico (HNO3) y el Óxido Nítrico (NO).  Muchos de estos gases son inodoros e incoloros, lo que los hace difíciles de detectar, a menos que se utilice el equipamiento necesario. Aún así, las altas concentraciones de NO2, mezcladas con partículas de otros contaminantes dentro del rango PM 2.5, algunas veces pueden llegar a verse (y olerse) como una capa rojiza de contaminación que cuelga sobre muchas áreas urbanas.

Se estima que cada año entre 20 y 90 millones de toneladas de NO2 son producidas de manera natural gracias a las erupciones volcánicas, el impacto de rayos y la descomposición orgánica. A estos números, hay que sumarle las otras 24 millones de toneladas que la actividad humana produce con la quema de combustibles fósiles. Esto termina por exacerbar el equilibrio natural de este gas, el cual es una de las diversas causas detrás del smog y el calentamiento global. Cada vez que conducimos un vehículo de motor, o comenzamos un proceso industrial, creamos uno o más de estos óxidos de nitrógeno. Los electrodomésticos averiados también pueden generarlos en interiores, lo que introduce un problema de salud en nuestros hogares y espacios de trabajo.

Es importante aclarar un punto: el NO2 que causa la contaminación del aire exterior no es producido por los vehículos de motor ni los procesos industriales en sí, sino por enlaces químicos naturales. Los vehículos y las industrias liberan óxido nítrico (NO), el cual se combina luego con el oxígeno de la atmósfera, resultando en NO2. En interiores, sin embargo, el NO2 es producido principalmente por el humo del tabaco, las cocinas de gas y los calefactores sin ventilación.

¿Cómo afecta el NO2 a mi salud?

El mayor problema con el NO2 es que puede afectar a nuestra salud sin importar los niveles de concentración con los que entremos en contacto. Tanto la exposición a corto como a largo plazo puede provocar problemas de salud si las concentraciones son lo suficientemente altas, lo cual, desde luego, es una amenaza aún mayor para quienes ya sufren de alguna enfermedad respiratoria. Para las personas que padecen de asma, un breve contacto con altas concentraciones puede resultar en una respuesta mayor a la presencia de alérgenos. Los ancianos y los niños también son poblaciones de alto riesgo.  En el caso los últimos, se cree que uno de cada doce nuevos casos, a nivel mundial, son causados ​​por la exposición al NO2, estimándose así 1.85 millones de nuevos casos de asma infantil en 2019.

Los adultos sanos también están en riesgo, ya que el NO2 es un irritante que afecta los ojos, la nariz y las vías respiratorias.  La exposición a niveles bajos puede aumentar el riesgo de infecciones respiratorias. Los niveles más altos pueden desarrollar bronquitis crónica y edema pulmonar, que es una condición en la que el exceso de líquido inunda los pulmones, complicando así la respiración. Estas concentraciones también son responsables de inflamar las vías respiratorias y de episodios intensos de tos. Incluso se han encontrado vínculos entre la presencia de NO2 y el bajo peso de los recién nacidos, problemas cardiovasculares e incluso la muerte prematura.

No importa que nuestros electrodomésticos estén en perfectas condiciones, tampoco que retiremos las cocinas de gas de nuestros espacios cerrados, o incluso que ventilemos perfectamente nuestros calefactores: el dióxido de nitrógeno va a encontrar la manera de colarse en nuestras casas y oficinas. La contaminación del aire es constante en casi todas las ciudades del mundo; si nuestra oficina o nuestro piso está en una calle concurrida, el cambio de presión que se produce con solo abrir una ventada será suficiente para que algo de NO2 se introduzca en nuestros interiores. Esto significa que, hagamos lo que hagamos, siempre habrá al menos una fuente de NO2 que contamine nuestros espacios y ponga en riesgo nuestra salud.

¿Qué podemos hacer contra esto?

Desde luego, hay medidas a tomar para eliminar este problema. Podemos cerciorarnos de que todos nuestros aparatos de gas se encuentren en buenas condiciones, lo que significa que tal vez sea necesario que un profesional les eche un vistazo, lo que tendrá un precio. Otra opción sería sustituirlos todos por modelos eléctricos, lo cual implica una suma considerable de dinero. La ventilación, por supuesto, sería una manera más natural para lograr nuestro objetivo, pero como ya hemos señalado antes, algunas veces juega en nuestra contra, pues puede traer NO2 (y otros contaminantes) desde el exterior.

La instalación de extractores de aire es otra manera de protegernos de este gas. Estos, sin embargo, son costosos y destructivos, ya que requieren intervenciones en nuestros hogares y oficinas. Por otro lado, se ha descubierto que los purificadores de aire de alta eficiencia, o HEPA por sus siglas en inglés, son los medios más efectivos contra las concentraciones de NO2, sobre todo si estos incorporan filtros de carbono. Son una opción mucho más asequible que otras alternativas mecánicas, y más efectivas en el trabajo que hacen. Un purificador de aire HEPA puede filtrar hasta el 99.97% de los contaminantes del aire interior, y a solo una fracción del precio de otros sistemas mecánicos.

Lo que en AIR8 podemos ofrecerte

Estamos convencidos de que todos debemos llevar nuestras vidas en espacios en el que el aire que respiramos es limpio y seguro. Es por eso que trabajamos para llevar la mejor tecnología de filtrado a las empresas e instituciones públicas.

Todos nuestros productos utilizan tecnología HEPA-13 de grado médico.  Incluyen entre cuatro y seis etapas de pre-filtrado y filtración, entre ellas el Carbón Activado que, como se ha mencionado anteriormente, es fundamental para filtrar el NO2. También el catalizador en frío, el ionizado y la luz UV-GI forman parte de este sistema, que en conjunto ayudan en la filtración de aerosoles, polen, humo de tabaco y toda clase de contaminantes del aire interior, incluyendo las partículas del rango PM 2.5. Nuestros productos también son capaces de filtrar a la Covid-19, así como cualquier otra clase de virus y patógenos.

Ya hemos mencionado como el NO2 generado en exteriores pude introducirse en interiores. Es capaz de cubrir grandes áreas de nuestras oficinas, por lo que requerimos del mejor filtro posible. Nuestros modelos en AIR8 puede ser transportados fácilmente de una habitación a otra, y cubren un rango de hasta 130 m2. Son silenciosos, así que ni siquiera notarás que están ahí. Su consumo energético es bajo, por lo que estamos hablando de la mejor oferta en el mercado. Es el equilibrio perfecto entre precio y calidad, avalado por la marca CE que llevan todos nuestros productos, además de nuestro propio compromiso por un espacio de trabajo más saludable.

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